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El Teatro Colón continúa en riesgo a pesar de la reapertura

sábado, 5 de diciembre de 2009

Sociedad


Hace poco menos de un mes, el jefe Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, anunciaba la reapertura del Teatro Colón para el 25 de mayo de 2010, fecha en la cual también se celebra el bicentenario de la Revolución de Mayo. Macri realizó dicho anuncio tras tres años de obras en el teatro y varias promesas incumplidas de aperturas. El jefe de Gobierno espera que el teatro vuelva a ser “el faro que por décadas irradió a esta ciudad, a nuestro país y al mundo”. Sin embargo, su esperanza parece estar bastante lejana.


Por un lado están quienes integraban el cuerpo estable de trabajadores del Colón que vienen realizando diferentes marchas en protesta por los despidos sin razón.


“Los primeros que dejaron de trabajar en la sede del teatro fueron los cuerpos artísticos y una parte de los cuerpos técnicos”, explicó Máximo Parpagnoli, delegado de la Asociación de Trabajadores del Estado y fotógrafo del teatro, y agregó “hasta diciembre del 2008 todavía había algunos sectores técnicos que trabajábamos dentro del teatro, pero en enero de este año se lo prohibió el ingreso a todo personal y se dejó definitivamente de trabajar allí”.



Sin embargo, el ex Director General y Artístico del Teatro Colón, Sergio Renán, reveló que las secciones que fueron desintegradas dejan de pertenecer a la planta permanente pero continúan siendo planta permanente del Gobierno de la Ciudad con posibles destinos en otras dependencias. Lo que quizás no tuvo en cuenta Renán es que muchos de los trabajadores echados del Colón pasaron a trabajar a áreas que no son de su incumbencia, como puede ser un hospital municipal. Queda flotando la posible idea de que el teatro sea tercerizado en un futuro no muy lejano.

Por otra parte, aparece el problema arquitectónico. Existieron muchos problemas durante la restauración que llevaron a retrasar la reapertura del teatro. Pero esto no es todo, varios trabajadores afirman que es probable que se pueda perder la acústica, una de las características que llevó al Colón a ser conocido mundialmente.




Renán cree que es muy difícil saber si se perderá realmente la gran acústica que posee porque es un tema que nunca se terminó de develar. El ex director está de acuerdo en que se cometieron enormes errores y se perdió mucho tiempo, pero considera que las obras “eran absolutamente necesarias y que en términos generales va a significar un progreso respecto al estado en el que estaba”.


Para las cuestiones referidas a las obras, la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA) presentó a mitad de año un informe ejecutivo con los errores cometidos tanto en presupuesto como en proyectos. Además, no hace mucho World Monuments Fund, una organización sin fines de lucro que trabaja para la preservación del patrimonio cultural alrededor del mundo, incluyó al Teatro Colón dentro de su lista Watch 2010, lo que significa que será observado durante todo el año próximo para evitar que siga corriendo riesgos.

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El paro de subtes y la teoría del tiempo

miércoles, 11 de noviembre de 2009

A partir de la inauguración de los nuevos carriles de la Ruta 2, para llegar a Atalaya, a 200 kilómetros de la Capital, se tarda aproximadamente dos horas. Para quién realiza este viaje, con sombrillas y atestado de valijas, rumbo a sus vacaciones, esas dos horas pasan sin sentirlas. Dos horas, Buenos Aires - Atalaya. Desayuno con medialunas y en dos horas más, Mar del Plata y alpargatas.
Albert Einstein decía que el tiempo, como concepto, es relativo. Depende del caracter cognitivo con el que cada uno cargamos. Einstein tiene mucha razón. Dos horas para comerse una factura camino a la costa no son las mismas que uno tarda para viajar en el 168 por Capital Federal en el recorrido Villa Pueyrredón - Constitución. Ni hablar que, en vez de las sabrosas medialunas, lo que uno se come son caras largas hasta el último escalón del colectivo, que miran con ojos de pocos amigos y brillan del sueño perdido por llegar en horario al trabajo.
Martes. No hay subte. El conflicto que llevan adelante los trabajadores que reclaman la personería gremial derivó en el noveno paro en los últimos dos meses. La medida de fuerza se extenderá hasta el miércoles a las 5 de la mañana y se prometen más cortes para la semana que viene. Son las 7 am. Veinte tipos esperan el bondi donde suele haber siempre tres. El 168 llega con demora; los usuarios mufan, resoplan, se pelean con una lagaña, bostezan, se abanican con el diario, suben, se aprietan, mufan, resoplan, se pelean con una lagaña, bostezan, se empujan y bajan. La máquina, bienvenidos a la máquina canta Floyd en el mp3.



"Menos mal que no llueve", dice la señora que esta sentada al lado mío. Mezcla de Mamá Cora con Mirtha. De Mirtha el glamour, ese que la mujer se resigna a perder, y de Mama Cora el resto. "Menos mal". Menos mal suena definitivamente desafinado. En fin. No, no llueve y menos mal. A esta altura el trencito de autos y colectivos, las bocinas como cornetas y el malón de gente parece indicar que Argentina ganó un mundial y vamos todos al Obelisco a festejar. Pero no, no hay vincha, ni dale campeón, ni mucho menos alegría. Hay traje, corrida, cruzada apurada, cara larga y una señora mitad Mamá Cora, mitad Legrand que se durmió en mi hombro entre el traqueteo lento del colectivo y el paso de hombre.  Ocho y media de la mañana. El mp3 pidió pila y el libro de Girondo ya no espanta la mufa del resto. Un tipo pasa en saco y corbata andando en bici por al lado del colectivo. ¿Y si volvieran las bicis? Y se acaban los subtes y los colectivos. Y el caos. Al menos hasta que surjan los gremios de ciclistas. Y unos reclamen la personería y los otros se la nieguen. La señora se despierta y pregunta si pasamos Plaza Once. Le digo no y me responde "menos mal".
Menos mal, menos mal, menos mal.
Menos mal tedríamos que hacer las cosas. O, en su defecto, si hay iniciativa, de entrada hacerlas bien. Diez de la mañana en Constitución. Tengo hambre. Afuera, frente a la estación de tren y subte, un tipo vende medialunas. Compro tres y pienso que no hay como las de Atalaya. Menos mal que queda poco para enero e irme a Mar del Plata y frenar a las dos horas y desayunar y seguir en alpargatas.  

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Velez se rindió a los pies de Charly

sábado, 24 de octubre de 2009


¿Cuál es la única forma para lograr que más de 40.000 personas se empapen bajo la lluvia y no les importe? La respuesta: Que Charly García toque en Velez Sarsfield, que confirme que más que una vuelta es una mejora de su última versión. Explotó Liniers bajo la lluvia.
Charly se presentó por primera vez en Buenos Aires tras su internación que lo mantuvo al margen de las tablas por más de un año. La cita era a las 21 horas, pero arrancó con una demora de 30 minutos. García hizo un repaso de su carrera de solista con temas desde su primer disco, Pubis Angelical, hasta su último corte de difusión, Deberías saber porqué.
La lista manejó el climax. Comenzó con “El amor espera” y continúo con “Rap del exilio” y “Cerca de la revolución”.





La temperatura fue subiendo entre la gente y llegó a la ebullición cuando Charly dijo: “Voy a presentar a mi ídolo y maestro: Luis Alberto Spinetta”. Y la lluvia dijo: “voy a llover más fuerte”, y la gente dijo “no me importa”. “Rezo por vos”, tema que grabaron juntos, sonó violento, arroyador. De ahí en más, si todo era magia, pasó a ser efímero.




Hubo dos caraterísticas en este show: respetó las versiones originales de cada canción y los músicos que acompañaron al genio. Hilda Lizarazu, Von Quintero, el Negro García López y los chilenos que eligió Charly elevaron el nivel que por si ya tienen los temas. Hubo bis y sorpresa, porque García volvió a pedido del público y se despidió con “No me dejan salir”. Se encendieron la luces que indicaban el retiro y sonó la batería de fondo. Otra vez, volvió y cerro con “No se va a llamar amor”. Tal fue el extasis reinante que, mientras todas las luces se encendían, la gente se fue coreando “Something” de The Beatles que sonaba en los parlantes. Magistral.
La imagen: Charly sonríente, la lluvia, la gente, la pantalla gigante atrás con proyecciones para cada tema y telones al costado con el símbolo de Say No More. Claro, está crónica únicamente debería decir eso: Nada por decir. Como dijo Fito Páez: Charly nunca se fue, estuvo perfeccionándose. Que, al final de cuentas, es lo único que le queda a los genios.

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Baires en Imágenes


No hay ciudad sin poesía

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires lanzó un campaña llamada "No hay ciudad sin poesía" dónde, por medio de afiches en la vía pública, citó textos de escritores y poetas Argentinos que le dedicaron páginas a ésta ciudad.

Nosotros hacemos nuestro aporte:

MILONGA, Oliverio Girondo

Sobre las mesas, botellas decapitadas de “champagne” con
corbatas blancas de payaso, baldes de níquel que trasuntan
enflaquecidos brazos y espaldas de “cocottes”.
El bandoneón canta con esperesos de gusano baboso, contradice el pelo rojo de la alfombra, imanta los pezones, los pubis y las puntas de los zapatos.
Machos que se quiebran en cuarto ritual, la cabeza hundida
entre los hombros, la jeta hinchada de palabras soeces.
Hembras con las ancas nerviosas, un poquito de espuma
en las axilas, y los ojos demasiado aceitados.
De pronto se oye un fracaso de cristales. Las mesas dan
un corcovo y pegan cuatro patadas en el aire. Un enorme espejo se derrumba con las columnas y la gente que tenía
dentro; Mientras entre un oleaje de brazos y de espaldas estallan las trompadas, como una rueda de cohetes de bengala.
Junto con el vigilante, entra la aurora vestida de violeta.

Bueno Aires, octubre, 1921

Noticias de Portal del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

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